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A man poses in front of two identical movie posters.

Foto/Cine Aymara

  • El viaje de Óscar Catacora a Wiñaypacha

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    Nota de la editora: Cuando el célebre cineasta peruano Óscar Catacora falleció el mes pasado, a la edad de treinta y cuatro años, le pedimos al curador de cine independiente David Hernández Palmar que compartiera un homenaje. El último largometraje de Catacora, Wiñaypacha, se presentó en el Festival de Cine Lengua Materna del Smithsonian a principios de este año.

    Asumir las partidas de quienes nos han contribuido a saber que lo que estamos haciendo está en el camino indicado, no es tarea sencilla, pero la sabemos hacer quienes nos levantamos para seguir adelante sabiendo que nuestras historias merecen ser contadas.

    Así recordamos a Óscar Catacora, con certezas del porqué hace cine: “No me gustaría recibir halagos o felicitaciones simplemente porque expones un tema relevante, quisiera que me reconocieran por ser un buen realizador”.

    Pero Óscar no solamente era un buen realizador, también era guionista, productor, actor y director de fotografía, y quienes le conocimos, divertidamente disfrutamos cuando nos contaba de sus referentes: Akira Kurosawa, Pasión de Gavilanes, Charlie Chaplin y Dragon Ball Z entre otros, de los cuales tomó propuestas de fotografía y técnicas para la confección de su cinematografía.

    Wiñaypacha, es eternidad en idioma Aymara, y es metáfora del paso del tiempo, y para Oscar ese tiempo es cíclico ya que nunca se acaba y vuelve una y otra vez. Es todo un ritual como el nombre del film que con el que se dió a conocer al mundo, es ahora ese espacio y tiempo que le recibe en su regreso a la madre. Hay que reconocer que la triste y repentina partida de Óscar nos agarró de sorpresa a la familia del cine indígena de Abya Yala.

    Pero queremos agradecer a Óscar por todo lo que hizo y recordamos cómo sus pensamientos ponían en crisis la noción de que somos una especie aparte de la naturaleza: “La naturaleza sí se manifiesta, y pedíamos a los apus (espíritus) su bendición. Creo que el film Wiñaypacha no hubiera sido posible sin la participación de la naturaleza, llovió cuando necesitábamos lluvia, nevó cuando necesitábamos para esa escena y no llovía cuando no lo necesitábamos”.

    El don de Óscar de narrar y detener el tiempo nos reitera nuestra virtud narrativa como cineastas indígenas para atrapar el tiempo, pero sobre todo nos invita a revisar para qué y para quién estamos haciendo nuestro cine, con la certeza de que el amor de la naturaleza provee todo.

    Hermano Óscar, guardamos alegría y fuerzas para que la transición que has hecho hacia la Wiñaypacha sea plena y serena como el altiplano.

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    Óscar Catacora (18 de agosto de 1987–26 noviembre de 2021) nació en Ácora, departamento de Puno, Peru. Fue director y actor de El sendero del chulo (2007), guionista de La venganza del Súper Cholo (2013), director de fotografía de Aventura sangrienta (2017), y  director, guionista y director de fotografía de Wiñaypacha (2017). Wiñaypacha fue el primer largometraje perunao completamente hablado en Aymara. La película fue la presentación oficial de Perú a la Mejor Lengua Extranjera en los 91 Premios de la Academia, y se presentó en el Festival de Cine de la Lengua Materna en 2020. Catacora recibió el premio a Mejor Jóven Director, Mejor Película y Premio a la Cinematografía en el Festival de Cine de Guadalajara en 2018, entre otros galardones.

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    David Hernández Palmar (Wayuu, del Clan IIPUANA, Colombia - Venezuela) es cineasta, curador independiente y programador de cine con reconocida experiencia en la región latinoamericana. También es fotógrafo, periodista, investigador y productor de varios trabajos audiovisuales que han retratado el mundo Wayuu.


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