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An older woman and her daughter stand one in front of another wearing traditional Maori dress, walking up a mountain.

Still from Hinekura directed by Becs Arahanga

  • Cuando las historias sanan
    Una selección de las películas favoritas del equipo del Festival de Cine de la Lengua Materna

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    “Nos curamos cuando nos entendemos a nosotros mismos, y entendemos nuestras historias, y nuestra lengua.”

    Esta valiente declaración de Kālewa Correa (Curador del arte de Hawai`i y del Pacífico, del Centro Asiático Pacífico-Americano) expresa lo que inspiró este año la temática del Festival de Cine de la Lengua Materna, “La fuerza curativa de la narración.”

    Como pasantes del festival, tuvimos la oportunidad de reflexionar sobre muchas de las cuarenta y cinco películas exhibidas, y aprender cómo la sanación se manifiesta en películas que abarcan diferentes géneros, regiones, y culturas. La narración ofrece un espacio para diferentes formas de sanación, como reflexionar sobre y superar los traumas del pasado, alimentar la capacidad de apreciar la belleza de momentos de antaño, y encender el deseo de unirnos a nuestras comunidades y con nosotras mismas.

    Para aprender más sobre la temática de este año y cómo se relaciona con las películas del festival, reunimos las opiniones de los miembros del equipo del Festival de Cine de la Lengua Materna,  Kālewa Correa, Joshua Bell (Curador especializado en globalización en el Museo Nacional de Historia Natural), Mary Linn (Curadora de lengua y vitalidad cultural en el Centro de Tradiciones Populares y Patrimonio Cultural), Anne Pedersen (Gestora de Proyectos del Festival), y Cecelia Halle (Asistente a las estrategias de comunicación en Folklife), entretejiendo nuestros propios pensamientos con los suyos. A través de estas discusiones, llegamos a entender lo fundamental que es la temática de este año, y que es visible en todas las películas porque cada una de ellas aborda cuestiones de cambio, feminidad, e identidad. 

    Sanar, cambiar, y crecer

    Por Maya Sanchez

    La narración nos lleva a emprender un viaje que ofrece la posibilidad de presenciar el crecimiento.  El cambio que vemos puede implicar un proceso difícil, pero el crecimiento que resulta de él al final puede llevarnos hacia una mejor comprensión de nuestra propia identidad.

    Hinekura (Becs Arahanga; 2019), la película favorita de Anne Pedersen, acoge el cambio y maneja los periodos de transición como herramientas de empoderamiento y sanación. El corto sigue el recorrido que lleva a una joven māori a aceptar su rol como guerrera y como mujer. “Al cuestionar la narrativa que nos han enseñado, a millones de mujeres y también a mí, de sentir vergüenza y asco hacia nuestra menstruación, esta historia aporta consuelo y sanación,” reflexiona la gestora de proyectos Pederson. Este cambio en el tono en torno a un tema previamente tabú es una importante fuente de sanación a lo largo de la película. “Disuelve la distancia que muchas narrativas, al ignorar o esconder esta parte natural de la feminidad, nos han enseñado a establecer entre nosotras y nuestros cuerpos.” El cambio es una parte intrínseca de la sanación, implicando una liberación de antiguas creencias y la creación de un espacio para creencias nuevas.

    Al enfocarse en las posibilidades que existen cuando tomamos las cosas en manos propias y que llegamos a ser las facilitadoras de cambios positivos de nuestras vidas, la selección de Mary Linn también se centra en el cambio. Luh Ayu Manik Mas (Clara Lista Dewi, Ngurah Yudha, BASAbali; 2020) es un corto animado que narra la historia de una joven balinesa que se convierte en superheroína capaz de devolverle un sentido de armonía entre la naturaleza y la civilización. Después de canalizar una poderosa energía desde lo más profundo de sí misma, Luh Ayu se convierte en la superheroína que ella y todos los miembros de su comunidad necesitan.

    La película presenta de manera increíble a una poderosa joven a la vez que inspira a los niños balineses a usar y aprender su lengua materna. La curadora Linn explica que la película, “al ser creada por maestros, lingüistas, y activistas para servir de herramienta motivadora de enseñanza, ha captado la atención de jóvenes estudiantes de la lengua.” Luh Ayu Manik Mas es un ejemplo conmovedor del potencial que existe en la narración para cambiar y sanar relaciones con nuestra lengua, cultura y ambiente más allá de la pantalla.

    Sanación, feminidad, y antropología

    Por Mariel Tabachnick

    Como queda obvio por las selecciones de Anne Pedersen y Mary Linn, el acto de narrar es una manera de facilitar la sanación para las mujeres de cualquier cultura. La película que yo seleccioné, Texo Haxy/Being Imperfect (Patrícia Ferreira, Sophia Pinheiro; 2018) es un retrato franco y personal de dos mujeres y la dinámica de su relación dentro del contexto del trabajo etnográfico. A medida que avanza la película, la audiencia sigue la relación interpersonal y profesional entre una cineasta keretxu y una antropóloga brasileña.

    Como he estudiado antropología en la universidad, y que tengo la intención de estudiar antropología visual en el futuro, esta película caló hondo en mí. Expone los dilemas éticos que enfrentan muchas antropólogas cuando realizan trabajo de campo etnográfico. La naturaleza experimental de la película yuxtapone el video comunitario producido por Ferreira con el de la antropóloga Pinheiro, exponiendo a la audiencia a la complejidad del campo de la antropología a través de la interacción entre dos mujeres.

    Joshua Bell también seleccionó un documental etnográfico: In My Mother’s House (En la casa de mi madre) (Lina Fruzzetti, Ákos, Östör; 2017), que sigue la cineasta y antropóloga Fruzzetti mientras viaja a Italia para aprender sobre su padre italiano y su madre eritrea. Mientras esta película es significativa para el curador Bell (Fruzzetti fue su profesor cuando estaba en la Universidad Brown), él también menciona la importancia de la película porque explora “las historias complejas de una identidad multiracial y diaspórica.”

    La película condensa las maneras en que la antropología visual y las películas etnográficas pueden servir de agentes persuasivos para la narración. Aunque la película es impulsada por una narrativa personal, presenta una mayor tendencia global relacionada con la violencia estructural del colonialismo y del racismo. “Nos ayuda a recordar que, mientras somos hechos de cuentos, no debemos ser controlados por ellos, y siempre estamos en el proceso de descubrir y componer nuevos cuentos,” reflexiona Joshua Bell. De esta manera, estas películas etnográficas muchas veces sanan a los que las crean, a las personas retratadas en ellas, y a la audiencia.

    Sanación, identidad, y recuperación

    Por Maddie Van Oostenburg

    La fuerza de la narración radica en su habilidad única de permear cada parte del ser, llegando más allá de la parte física para remodelar y cambiar las heridas emotivas y espirituales.  Nuestra sensibilización hacia la importancia vital de la sanación emotiva y espiritual para los pueblos originarios del mundo creció inmensamente después de reflexionar sobre muchas de las películas del festival de este año. La selección de películas exhibidas este año le pueden recordar a la audiencia la fuerza que hay en la exposición y recuperación de la historia. Estas películas nos demuestran que, cuando son amplificadas, las voces de los pueblos originarios pueden sanar.

    Seleccionar mi película favorita del festival de este año es una labor difícil, porque tantas de ellas me impactaron de manera profunda. Sin embargo, una de las películas que realmente se destacó de las demás para mí es My name is Mudju (Mi nombre es Mudju) (Chantelle Murray; 2018), un poderoso corto situado en la Australia de los años 1950s. La película se centra en una madre Yugarabul y su pequeña hija, quien es sacada de su casa y llevada a una misión cristiana que pretende borrar la cultura aborigen en Australia.

    La película es una impresionante muestra de resiliencia y que retrata la dolorosa realidad de la asimilación a la que fueron sometidos los pueblos indígenas de todo el mundo. La fuerza de esta narrativa radica en su manera franca de compartir experiencias profundamente desgarradoras que los pueblos indígenas han padecido como consecuencia de la colonización. Es acercándonos a las narrativas originarias que podemos empezar a entender la profundidad de estas heridas todavía vivas hoy día. La asimilación forzada, la supresión intencional de la identidad, ha causado un sufrimiento infinito. A través de la narración, el camino hacia la sanación puede empezar.
     
    La película que seleccionó Cecelia Halle, Ada Blackjack (Brice Habegger; 2020), presenta una narrativa relacionada con esa idea, revelando que el proceso de sanación es a la vez hermoso y doloroso. Este corto dramático es narrado por Kiminaq Maddy Alvanna-Stimpfle, una joven iñupiaq y yupik de Alaska. Ella comparte la historia de la tumultuosa expedición de la mujer iñupiaq Ada Blackjack, la única sobreviviente del viaje que vivió sola durante dos años antes de ser rescatada. La suya es una historia de fuerza y valor.

    Cecelia Halle hace notar la hermosa conexión entre Ada y la narradora: “La narrativa, en gran parte hablada en iñupiaq, crea una sensación de parentesco entre Ada y Kiminaq, dos mujeres iñupiaq separadas por el tiempo y también unidas por la narración.” Los cuentos de fuerza a la vez nos alimentan y nos empoderan, permitiéndonos actuar hacia un mejor futuro - una de las muchas maneras en que la narración promueve la sanación.

    Finalmente, compartir cuentos hasta ahora marginados es un aspecto importante de My name is Mujdu (Mi nombre es Mudju) y de Ada Blackjack Rising (Ada Blackjack). De igual importancia es la noción de recuperar la historia, amplificar los cuentos de los que han sido silenciados, y sentirse orgullosos de hacerlo. Un hermoso ejemplo de ello es la película favorita del festival de Kālewa Correa, Kapaemahu (Hinaleimoana Wong-Kalu, Dean Hamer, Joe Wilson; 2020). La riqueza visual de este corto animado relata el encantador cuento de los cuatro Mahu - seres espirituales de energía dual, masculina y femenina - que llevan artes mágicas de sanación desde Tahití hasta Hawai’i hace miles de años.

    Esta película, narrada en la lengua hawaiana ʻōlelo ni‘ihau, comparte el cuento que honra la cultura hawaiana nativa. Kālewa Correa hace notar que, “Ver una película en ōlelo hawai’i en pantalla es extremadamente inusual, y llena mi corazón con aloha escuchar la lengua de mis ancestros en un cuento tan cautivador y honesto.” Él habla de las maneras en que Kapaemahu corrige las narrativas minoritarias y recupera los cuentos tradicionales, explicando que, para el pueblo hawaiano, es una forma de sanación.

    La narración ofrece una oportunidad fundamental para entender las partes de nuestras historias que más profundamente resuenan en nosotras. Aporta unos límites a nuestra identidad y nos reconecta con lo que hace de nosotras lo que somos. La narración ancestral nos recuerda de dónde venimos y orienta nuestras acciones para que podamos vivir una vida arraigada en la autenticidad. Este año, las películas seleccionadas para el Festival de Cine de la Lengua Materna representan esta narrativa, sea por la recuperación de la lengua y la historia o por compartir experiencias a la vez personales y universales.

    Al final, Kālewa Correa es quien mejor lo expresa: “Nos sanamos cuando nos entendemos a nosotros mismos, y que entendemos nuestras historias, y nuestra lengua [como kānaka, hawaianos nativos] que sanamos.”

    Maddie VanOostenburg es una pasante del Festival de Cine de la Lengua Materna en el Centro de Tradiciones Populares y Patrimonio Cultural. Acaba de graduarse de la Universidad de Purdue, donde estudió antropología y sociología, e investigó los medios indígenas globales.

    Maya Sanchez es una pasante del Festival de Cine de la Lengua Materna en el Museo Nacional de Historia Natural. Está terminando su último año en Barnard College, de la Universidad de Columbia, donde estudia lingüística.

    Mariel Tabachnick es una pasante del Festival de Cine de la Lengua Materna en el Museo Nacional de Historia Natural. Acaba de graduarse de la Universidad de Pittsburgh, donde estudió antropología, estudios globales, y francés. Este año, empezará una maestría en antropología visual en la Universidad de Manchester.

    Este proyecto recibió apoyo federal del Latino Initiatives Pool, administrado por el Latino Center del Smithsonian.


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