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  • El poder de “Bears Ears” y cómo nombrar los sitios indígenas

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    En medio de la naturaleza del sureste de Utah se elevan dos acantilados gemelos, visibles desde todas las direcciones, y son tan notables que tienen el mismo nombre en cada lengua indígena de la región: Hoon’Naqvut, Shash Jaa’, Kwiyagatu Nukavachi, Ansh An Lashokdiwee, o “Bears Ears” - Pasaje de la Declaración Presidencial para el Monumento Nacional de Bears Ears.

    ¿Qué hay en un nombre?

    Es una importante parte de nuestra identidad, nuestra existencia, y nos conecta a los mundos culturales y sociales de donde nos originamos. Cuando en 2016 el Presidente Barack Obama declaró Bears Ears un monumento nacional, reconoció respetuosamente que diferentes tradiciones compartían y reverenciaban este lugar sagrado situado en el estado de Utah, citando sus nombres originales en las lenguas hopi, zuni, ute y diné.

    Nombrar quiénes somos y de dónde venimos es fundamental para las comunidades indígenas. Nos conecta a una familia, a un linaje, tal vez hasta a un clan o una comunidad. Incorpora nuestras relaciones y amistades dentro de un sistema de relaciones sociales y culturales más grande, o lo que llamamos K’é, lo que significa que nunca estamos solos.

    Bears Ears
    Foto por Angelo Baca

    Nuestras relaciones con nuestras familias y con las personas de nuestras comunidades, regiones, y entornos se entrelazan con las tierras de donde provenimos. Incluso ahora, nuestros nombres y nuestras identidades, de cierta manera, están relacionados con la naturaleza. La epistemología indígena nos sitúa dentro de un universo tan amplio y complejo que es imposible entenderlo a solas, es un proceso que requiere una acumulación de saberes tradicionales transmitidos por comunidades indígenas de manera intergeneracional y a nivel mundial.

    ¿Cómo nuestras tribus llegaron, por separado, al mismo nombre, “Bears Ears”? Es posible que un grupo haya influido en sus vecinos indígenas, pero los habitantes zuni y hopi tempranos, en tanto como personas de las comunidades pueblo que primero estuvieron en este lugar, tenían su propio nombre para “Bears Ears” en su propia lengua. Los ute y navajo llegaron a esos territorios más adelante y a su vez le dieron sus propios nombres. Esos son periodos de asentamientos, migraciones, y transiciones por la región. En momentos distintos, en diferentes lenguas, el resultado fue el mismo: Bears Ears no solo es un lugar sino la identificación del espíritu y la energía de este ser animal y pariente que conocemos como el oso.

    El oso es un animal sagrado en muchas culturas indígenas. Se asocia con la medicina porque, como omnívoro, y en muchos sentidos como el ser humano, entiende las maneras medicinales de las plantas y de los animales. Es nuestro pariente cercano y lo respetamos.

    Shash Jaa’: Bears Ears
    Un nuevo documental por Angelo Baca


    [escrito en la computadora]: Protege Bears Ears

    [texto en pantalla]: Μás de un millón de hectáreas de las tierras de Utah

    [sobre la carpeta]: Protege Bears Ears
    Dine - Ute - Hopi - Zuni

    [en las cuatro revistas]: Protege Bears Ears
    protectbearsears.org


    [en pantalla]: Sigue el camino de la Coalición Inter-Tribal de Bears Ears

    [en la hoja]: Propuesta de revisión del mapa de Bears Ears
    Estatus de la propiedad de tierras
    Propuesta del paisaje cultural de Bears Ears
    Propiedad de tierras
    Oficina de Administración de Tierras (BLM)
    Tierras tribales
    Servicio de Parques Nacionales


    [en pantalla]: 5 naciones luchan por proteger sus tierras ancestrales

    Nombré mi documental corto Shash Jaa’: Bears Ears, usando el término diné desde mi propia perspectiva navajo. Plantea un reto a cualquiera que quiere que todo sea fácilmente digerible dentro de una estructura occidental - y en inglés. Por un momento tropiezan, para después lograr decir el nombre de la película. Personalmente, es gustoso escuchar a personas que nunca han hablado diné hacer el esfuerzo de aprender algunas palabras. Son momentos escasos que a los académicos, cineastas y artistas nos deleitan.

    Creo que nombrar la película en mi lengua principal indígena le da la importancia que merece. Si algún otro cineasta indígena de la región hace una película sobre el movimiento de Bears Ears, espero que use el nombre en su propia lengua también. Significaría mucho más y sería culturalmente más significativo reconocer este lugar de manera apropiada y respetuosa.

    Imagina que la región fuera nombrada con un nombre inglés genérico y colonizador, como Hueco-en-la-piedra. La fuerza del acto de nombrar desaparecería dentro de la narrativa más amplia del destino manifiesto estadounidense del “descubrimiento” y la colonización del oeste. Nuestras prácticas de asignación de nombres es muy anterior a este intento occidental de reducir el paisaje a categorías nítidamente delimitadas, un método para trazar mapas de la naturaleza desde la perspectiva de un dios único. Ha provocado problemas de jurisdicción sobre este espacio sagrado entre Utah, Colorado, Arizona, y Nuevo México en esta región llamada “Four Corners” (las Cuatro Esquinas), donde estas fronteras imaginadas no eran relevantes cuando nuestros pueblos compartieron o nombraron el lugar.

    Bears Ears
    Foto por Angelo Baca

    Cuando los colonizadores llegaron al continente, fundaron lugares con nombres como Nueva Londres, Nuevo Hampshire, y Nueva York, sujetándose a la madre patria. Otros, en un esfuerzo por desviarse de las convenciones europeas, adoptaron los nombres de lugares indígenas. “Manhattan” es derivado de Manahatta, o la “Isla con colinas” del territorio lenape. “Seattle” fue nombrado por el cacique Sealth del territorio Duwamish. Hasta se cree que “Utah” se originó de los ute, lo que significa “el pueblo de las montañas.” El país les dio nombres indígenas a distintos lugares, extrayendo su poder mientras también intentaban borrar nuestra presencia y volvernos invisibles.

    Nombrar un lugar sagrado sin la intervención ni contribución de los pueblos que originalmente lo consideraron sagrado no los honra ni los reconoce de manera adecuada. Es apropiarse del nombre para cumplir los propósitos del grupo dominante. Cuando el gobierno actual cambió el nombre de la región de Bears Ears y lo reemplazó por el de Monumento Nacional Shash Jaa, no nos consultaron antes de tomar la decisión. Este nombre es reservado para el uso de los diné (lo que significa “El pueblo” de la nación navajo). Es una táctica divisiva, y todas las tribus de la Coalición Inter-Tribal de Bears Ears sabemos que no va a funcionar.

    En la petición acerca de la denominación, la tribu lo llamó el Monumento Nacional Bears Ears por solidaridad y unidad, sin privilegiar una tribu o un nombre más que otro, pero compartiendo y respetando la lengua, el patrimonio, la historia y las tradiciones de cada una.

    Bears Ears
    Foto por Angelo Baca

    Angelo Baca es un activista cultural, académico, cineasta, y actualmente completa su doctorado en antropología en la Universidad de Nueva York. Es el coordinador de los recursos culturales de Utah Diné Bikéyah, una ONG que se dedica a la defensa y protección de territorios ancestrales culturalmente significativos. La Asociación de Conservación de los Parques Nacionales recién lo designó como uno de los 10 activistas culturales de menos de 40 años que componen el Consejo Asesor de la Próxima Generación. Ha publicado un artículo de opinión muy leído en el New York Times.

    Shash Jaa’: Bears Ears es la más reciente y premiada película de Angelo Baca sobre las cinco tribus de la Coalición Inter-Tribal de Bears Ears que ha colaborado para proteger 1.9 millones de hectáreas de la naturaleza de Utah a través de su designación como monumento nacional.

    Este proyecto recibió apoyo federal del Latino Initiatives Pool, administrado por el Latino Center del Smithsonian.


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